La Bienvenida

Esto de separarse es triste y doloroso. Divorciarse es aceptar el fin de un proyecto de familia. Dividir los bienes, para muchas mujeres es atravesar la selva. Ojalá podamos cruzarla salvando lo que queda atrás y llegar, aunque lastimadas, vivas y enteras.

martes, 22 de diciembre de 2009

Las fiestas

Llegan las fiestas, y es un momento dificil. Los hijos grandes empiezan a sentir que deberían tener dos cuerpos para repartirse mejor, puede ser que encima de padres que viven separados tengan suegros que, si tienen suerte, no están separados y pueden resolver el tema con una sola asistencia.
En general se ponen malhumorados, egoístas y suelen enojarse con nosotras, las madres porque inventamos la Navidad. Y qué se le va a hacer!! Aún debe flotar por ahí el recuerdo de cuando estábamos todos juntos.
Los más chiquitos la tienen un poco más clara porque saben capitalizar el regalo doble, como una forma sabia de encontrar un beneficio que no los haga extrañar tanto al padre que quedó del otro lado de la frontera.
Pero en este momento y más allá de estos divagues míos, es un buen momento para reflexionar sobre nosotras.
Para eso quiero tomar de una nota que escribió Marcos Aguinis algunas palabras:
"...Es fácil percibir cómo se agitan las aguas cuando la mujer oprimida consigue ser tratada con dignidad. Los que entonces suelen perder la dignidad son los varones".
Por esa dignidad, por el derecho indiscutible a hacernos poseedoras de nuestros bienes, a administrarlos según nuestro criterio, porque nadie pueda decidir por nosotras cómo y de qué manera se invierte lo que nos pertenece, para ser mujeres que no tengamos que litigar por lo que es nuestro derecho irrenunciable.
Porque algún día podamos concretar una fundación que asesore y contenga a tantas que andan a tientas en estos caminos.
Feliz Navidad, Año Nuevo, y un gran abrazo a todas

martes, 8 de diciembre de 2009

Premio a la No Violencia

No soy la única que tiene blog, pero debo decir que éste nació primero. Algunas personas entenderán porqué lo digo, otras quedarán un poco en el aire, pero no es demasiado trascendente al tema.
Lei una nota sobre un Premio que se realizará a La No Violencia.
La vida tiene cosas curiosas, porque la famosa Ley de violencia de género contra la mujer que, entre otros puntos, contempla la violencia económica sigue sin reglamentar.
Nos pusimos contentas, todas sabemos cuánto se ejerce este tipo de violencia como una manera de lograr objetivos. Para muchas, esta ley llega tarde, pero la idea es que sirva de aquí hacia adelante para aquellas que áun no caminaron los pasillos de los tribunales buscando recuperar lo propio.
La ley no se regula, ergo: es lo mismo que no tenerla.
Yo siempre digo, ¿te tienen que golpear o mandar al hospital para entender la urgencia de una respuesta legal a una acción violenta?. Violencia es que te asfixien económicamente para que negocies en inferioridad de condiciones, violencia es que debas salir a buscar un trabajo a una edad en que está más para jubilarte que para empezar, violencia es que te enteres de los cambios continuos de vehículos, viajes a Europa, compras interminables de objetos, lugares de trabajo paralelos y ocultos, y cuando le toca pagar te diga que no tiene dinero.
Nuestra sociedad es rara, están los que dicen "siempre las mujeres se quedan con todo". Pido un gran favor: si conocen alguna, díganle que me escriba, es más creo que me gustaría tocarla a ver si existe.
Sigamos, esto se hace largo y tendido, pero que no nos acuesten.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Y acá vamos de nuevo....

Y sí, otra audiencia y van... Ya está perdí la cuenta y les juro que no quiero volver a sumar esta cuenta, la otra espero que,alguna vez, después de los años quede algo para tomarme unas vacaciones en Las Toninas, tanto viaje a Europa de él, tanto viaje a la patria de Obama, y siempre acompañado, porque solo no va por supuesto, que espero quede algo de lo que alguna vez fue mío. No debería usar el tiempo pasado porque yo no me gasté nada, pero esta costumbre de nuestras leyes de convertir a nuestros ex maridos en cajas de ahorro nuestras, algo así como unos Banelco sin ventanilla ni cajero, para que un día, alguna vez, en el "País del Nunca Jamás", pasemos a retirar nuestros fondos, que en vez de fondo se habrán convertido apenas en un patiecito de dos por uno sin plantas ni pastito. En fin, que esto de que nada para la injusticia de que "te conviene arreglar por menos" es casi increíble.
Lo bueno que tiene en algunos casos es que los juicios tardan tanto que uno al final puede hacer como los políticos, se matan en la elecciones, se dicen de todo y un día comés con él como si nada. Porque ya nada te resulta raro ni nada te asombra. No está mal, mal está que te convenzan a resignar lo que es tuyo, mal está que los expedientes junten hojas para perder y extender los tiempos, para alargar los plazos indefinidamente.
El dinero compra gente, no compra la razón, hay veces que sin embargo hay que resignarla.
Ah, claro me olvidaba, te queda el honor que no te sirve para el super, ni para recontratar la obra social o cambiar el auto.
Es que una entiende que las leyes están por encima del hombre y no al servicio como debería ser.
En fin son apenas unas mínimas meditaciones de alguien que después de haber vuelto de una audiencia quiso convertir el sabor amargo de la nada, que es peor que lo malo, en un caramelo de dulce de leche para compartir. Será por eso que no adelgazo?
Besos a todas las compañeras de asientos de madera duros, en pasillos fríos de juzgados casi anónimos.
En fin, al fin y al cabo no conozco Las Toninas.

lunes, 2 de febrero de 2009

Nosotras

Nosotras, esas, las mujeres a las que nos tocó luchar una lucha desigual en un mundo donde el poder aún sigue estando del lado masculino.
Nosotras somos aquellas a las que nos enseñaron el cuento de la Cenicienta, o aún peor la Bella Durmiente, y entonces también soñamos con el príncipe que nos despertaría de nuestro letargo y nos abriría la puerta de la vida.
Nosotras que fuimos novias alguna vez, amigas, madres de hijos propios o ajenos, compañeras de camino o de trabajo. Nosotras que tendimos camas que no hicieran arrugas o enseñamos a hacerlas. Cocinamos rico o no demasiado. A nosotras nos conoció el verdulero y el carnicero por nuestro nombre, y nos saludaba la cajera del supermercado.
Nosotras, anónimas en los triunfos de los maridos que nos preguntaban qué ponerse para cada ocasión. Las que sonreímos ante gente odiosa porque eran sus compañeros de trabajo o de un futuro negocio, a las que se nos reprocharon los fracasos. Las que siempre tuvimos la culpa de algo, de los primeros novios, de los primeros aplazos, de las primeras borracheras o llegadas fuera de hora de nuestros hijos.
Cambiamos pañales, dimos papillas, controlamos fiebres, pusimos cientos de despertadores para dar el antibiótico, la mamadera, para estudiar, el colegio, la universidad, el médico, los análisis, exámenes, etc, etc, etc.
Fuimos unas trabajadoras a destiempo de tiempo completo, a destiempo muchas veces de la vida, otras de nuestra propia actividad, pudimos tener un solo lugar físico de residencia laboral: la casa familiar, o más de uno, pero en el primer ámbito (el hogar) nadie nos tomó asistencia, ni nos dejó marcar tarjeta, ni nos hizo firmar el horario de entrada y salida. Nadie jamás nos pagó las vacaciones, ni el aguinaldo, ni premios. No hubo sueldo. Y por supuesto cuando todo terminó tampoco hubo indemnización .
Y también estamos las otras, las que además pusimos el cuerpo en la fábrica, el negocio, la empresa, el consultorio o cualquier actividad de nuestros esposos. Las que ayudamos o generamos ideas, las que creímos en el crecimiento económico juntos, de todas las maneras posibles. Somos las que un día además de quedarnos sin un proyecto familiar nos quedamos sin trabajo. Somos las que por esas extrañas cosas que tiene nuestra jurisprudencia, no disponemos de lo que es nuestro,las que debemos luchar para sobrevivir entre lo difícil que es comenzar sin nada y la búsqueda de fuerzas para no caerse más de lo que nos empujan cada día.
Hay derecho a que algo se termine, cada uno tiene derecho a dejar de amar o de que te amen, pero qué tiene que ver con el abandono del que te acompañó años de vida? Es algo a lo que no encuentro respuesta. Como me quedo muda cuando se acercan los “consejeros” conocidos y nos dicen que no sigamos, y me pregunto “cómo se hace?”, quién me da la fórmula para que me devuelvan lo que me pertenece y pueda iniciar una nueva vida?. Porqué me lo dicen a mi y no al otro?. Yo tengo la culpa de querer mis bienes?